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“¿Qué puedo hacer yo para cambiar el mundo?” Seguramente nada. O todo. Muchos nos hacemos esa pregunta alguna vez a lo largo de nuestra vida. Hugo Díaz se la hizo, y decidió ponerse en movimiento.

Hugo es padre. Y como padre decidió que no hacía falta que la vida le pusiese a prueba con uno de sus hijos para entender a lo que se enfrentan esos otros padres que reciben un diagnóstico de Leucemia infantil. Decidió también que él no iba a ser de los que se quedasen quietos.

Hugo es también deportista. No un deportista de élite con todo a su favor. Él es un deportista de vocación, de los que sacan el tiempo de donde no lo hay, al terminar la jornada laboral, después de hacer la compra o duchar a los niños, para salir a entrenar con su bicicleta, solo, venciendo el agotamiento, el cansancio, el calor y el frío, porque le empuja un propósito mayor.

En 2019 decidió poner en marcha su proyecto más personal “Soñamos juntos” y se comprometió a afrontar un reto nuevo cada año, con el único objetivo de recaudar fondos para los peques que más lo necesitaban, apodándoles los “Pequeños Titanes”

Pero a Hugo, como a todos, 2020 no iba a ponérselo fácil. A la situación sanitaria general se unió la incertidumbre de saber si, finalmente, la prueba que se había planteado completar (el reto Badlands, una carrera de ultraciclismo non-stop en autosuficiencia al sur de la Península Ibérica) se podría celebrar, o no. Durante semanas esa certeza estuvo en el aire, pero Hugo nunca se planteó otra posibilidad que la de seguir adelante.

Lo que no sabía Hugo, es que aún le quedaba otro escollo inesperado por superar: un par de semanas antes de la prueba, sufrió una rotura en un dedo del pie y pocos días antes de tomar la salida, un cuadro de malestar general, que le hizo sospechar de COVID, le obligó a visitar las urgencias. Pero llegó el día y tomó la salida, a pesar de su dedo roto, del mal cuerpo y del desgaste, a pesar de las recomendaciones de los médicos e incluso de las nuestras, en su cabeza solo cabía una idea: “No voy a rendirme ahora, ellos son lo más importante”.

Y aquí volvemos al principio. Porque a Hugo no le ha hecho falta que la vida le ponga a prueba  en carne propia para decidirse a hacer todo lo que esté en su mano para erradicar la Leucemia y el cáncer infantil. “Solo investigando hoy podremos cambiar el futuro mañana ”. Porque puede pararse, y es nuestra responsabilidad hacerlo aportando todos nuestro granito de arena.

Y con ese convencimiento completó su reto, una semana durísima de ultraciclismo solo apta para corazones indomables, y gracias a ella ya lleva más de mil setecientos euros recaudados para sumarse a la causa de los Retos del Proyecto Corre y al objetivo común de crear un espacio en el Hospital de la Paz de Madrid, en el que investigar el impacto del Deporte en el tratamiento y curación del cáncer infantil, línea de investigación que comenzó en 2018 con la I Beca Mujeres que Corren.

Como dijo Napoleón Hill “Si no puedes hacer grandes cosas haz cosas pequeñas de forma grande”. Es la suma de muchos, la que, al final, marca la diferencia.

«Todavía estás a tiempo de adoptar tu kilómetro solidario»

Gracias Hugo, por sumar tu granito de arena a esta lucha, que vamos a ganar, gracias a corazones como el tuyo.

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