
Cada Uno de nosotros es una persona normal y corriente. Ni más ni menos. Personas normales y corrientes a las que la vida nos ha enfrentado en algún momento con la leucemia infantil. Algunos somos sanitarios y la vemos cada día en nuestras consultas. Otras somos mamás y papás, y la hemos tenido que vivir en nuestros peques. Uno de esos padres, Jose Carnero, fue quien empezó todo esto, y gracias a su impulso miles de personas nos sumamos a este propósito.
Cada Uno nos enteramos en diferentes momentos de que la leucemia infantil no tiene un origen conocido ni una cura plena y definitiva. Y todos nos hicimos una misma pregunta: ¿y eso por qué? La respuesta nos dejó helados: “porque aún no se ha investigado lo suficiente”. O, dicho más claramente, porque no se han dedicado suficientes recursos a la investigación contra la leucemia infantil. “¿Cómo? ¿Y a qué están esperando?”, nos dijimos. Tiempo después, reaccionamos: “pues nosotros no podemos esperar”. Y así pasamos de ser muchos Uno a ser un Cienmil. Y empezamos a movernos.


No sabemos cuánto nos queda para alcanzar nuestra meta, la curación plena de la leucemia infantil. Pero no cabe ninguna duda de que hoy estamos más cerca de ella que hace diez años, y en el camino hemos dado pasos que ya están mejorando la vida de miles de niños y niñas con leucemia. Por eso, hasta que la leucemia infantil no sea solo una enfermedad más, nosotros seguiremos haciendo lo único que sabemos que funciona: movernos.
Firmado: el equipo de Unoentrecienmil