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En mayo de 2012 Lucas sufría dolores en las piernas y la pediatra le recetaba Dalsy por ser una sinovitis. Podía ser. Un dolor propio de edad crecedera. Pero cuando Lucas, que siempre había sido muy alegre y vivaracho se puso “tristón” y apagado, Karol, su madre, le llevó al pediatra que esta vez sí le mandó una analítica más extensa. De ahí, a La Paz. Pensaban inicialmente que era artritis, pero dejó de andar y le realizaron una punción medular.

“Ahí se vio todo. Cuando vi que venían los oncólogos, no entendía nada. Me quería morir”, explica Karol. “Me sentí muy arropada por el equipo de oncología. Recuerdo que me dijeron ‘no mires en internet’ y lo primero que hice fue mirar en internet. Me hablaban de un 80% de esperanza en general y que hay que creer en lo bueno, pero yo estaba destrozada porque todo se desmoronaba” .

Un par de meses más tarde Lucas celebraba su quinto cumpleaños en el hospital. En la sexta planta, en oncología infantil. Ese dia los médicos se reunían con Karol: “Me dijeron que no había esperanza para Lucas, que tenía un hongo en los dos pulmones. De nuevo me quería morir. Era el cumple de Lucas, los médicos me acababan de decir eso y yo tenía que actuar como si nada delante de Lucas”.

Razón de peso para hundirse. Pero no.

Karol se hizo fuerte siguiendo el ejemplo de Lucas que “siempre estaba alegre y positivo pese a lo duro que era el tratamiento”. “Me agarré a la fe de creer que todo iba a salir bien, a las buenas energías, a pensar en positivo, conocimos gente maravillosa en el Hospital, otros padres y familias en una situación idéntica… y de pronto cuando todo parecía inevitable, Lucas empezó a recuperarse… y la biopsia dio negativo. Era increíble. Con el hongo fuera, empezamos el tratamiento para la leucemia con ciclos de quimios y los lógicos ingresos para punciones”, recuerda Karol.

Pese al drama vivido, se siente agradecida: “La enfermedad nos ha unido mucho más a Lucas, a Samuel, su hermano mayor que ha sido fundamental, y a mí. Todo ha ido poniéndose en su sitio poco a poco y te puedo decir que ha tenido más cosas positivas que negativas”. Se emociona hablando de los dos y hace un especial reconocimiento a Samuel, que representa a ese hermano que en la mayoría de los casos sufre un obligado desplazamiento momentáneo. “Samuel, con 9 años, ha sido el pilar fundamental para Lucas y para mí, ha sido el bastón al que agarrarnos muchas veces, una ayuda constante… tengo los dos mejores hijos del mundo”, dice. No es para menos.

Desde bien pronto Lucas descubrió allí mismo su vocación. “Quiero ser el mejor médico del mundo y poder ayudar a curar a otros niños como yo”, explica Lucas, que durante sus ingresos acompañaba a los médicos a hacer la ronda. Karol le daba la información justa, hablaban del ‘bicho’ y él siempre lo decía: “Como voy  a ser médico investigador yo controlaré a esos bichos”.

En el Hospital hizo amigos y Karol encontró consuelo, compañía y comprensión en otros padres. “Es la familia del hospital, con una frase, con una mirada te entiendes”, recuerda Karol. “Si algún padre/madre lee esto tras el diagnóstico de su hijo, le diría que siempre busquen el lado positivo, yo busqué lo malo al principio, pero hay que quedarse con lo bueno que hay tras este palo tan tremendo que te dan, buscar las soluciones, enfocarte a lo positivo… A Lucas le ayudó mucho una consola que le regaló Juegaterapia, que le dio la vida, le subieron las defensas tras participar con Unoentrecienmil en un anuncio solidario con Fernando Alonso y formar parte del documental Soy Unoentrecienmil dirigido por Penélope Cruz fue increíble”.

Lucas y Penélope congeniaron a la primera. Ella inauguró su cuenta de instagram el día que conoció a Lucas y tanto él como Alba, otra super peque, acompañaron a Penélope a la presentación de Soy Unoentrecienmil en El Hormiguero. Desde entonces Lucas y Penélope se whatsapean, él manda ánimos antes de las galas de los premios y se ve su complicidad recíproca como en la entrega de la V Beca de Investigación de Unoentrecienmil en La Paz… Unos años atrás Lucas luchaba por su vida en la sexta planta de oncología y ahora en mayo de 2018 entregaba con otros peques supervivientes y junto a Penélope Cruz la V Beca de Investigación para lanzar un esperanzador ensayo clínico que el ‘doctor’ Lucas conoció bien de cerca en los laboratorios… Allí le veremos no dentro de mucho investigando para salvar vidas de otros Lucas. “Él quiere ayudar a otros niños, quiere sentirse útil y devolver todo lo que ha recibido”, nos cuenta Karol. Siempre piensa en todos esos niños que conoció durante sus ingresos y revisiones. Por eso no dudó ni un segundo en sumarse a la iniciativa El Presente es un Regalo pidiendo firmas para que el Estado destine más fondos a la investigación de esta enfermedad.

Gracias Doctor Lucas. Contigo estamos en buenas manos.

 

 

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