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En un año complicado y tras meses de confinamiento, en España hemos podido salir de casa con mucha ilusión por volver a disfrutar de los espacios que más nos gustan, por compartir de nuevo momentos y abrazos con nuestros seres queridos, y por volver a una rutina más activa y al aire libre. Pero junto a este sentimiento de emoción, nos enfrentamos también a un momento de mucha incertidumbre, con miedo a exponernos, a la llegada de rebrotes y sabiendo que lo que acabamos de iniciar para recuperarnos, es una carrera de fondo.

En Unoentrecienmil conocemos de cerca las carreras de fondo. La carrera a la que se enfrentan los peques con leucemia y sus familias desde el primer día de tratamiento; la que se plantean los equipos de investigación cuando deciden que su única meta es la curación plena; y la que quiso iniciar nuestro fundador José Carnero, al creer firmemente que detrás de la historia de su hijo Guzmán, tenía que haber un ‘Para algo’.

Desde nuestra misión por impulsar la curación plena de esta enfermedad, sabemos que una carrera de fondo nunca es fácil, pero buscamos avanzar en ella desde una visión positiva, intentando dar fuerzas a todos los campeones que cada día luchan contra esta enfermedad.

Esta carrera la vamos a ganar

Compartimos con vosotros las palabras de un gran deportista que nos ha apoyado en varias ocasiones en nuestra carrera de fondo para encontrar la cura: Ander Mirambell. El primer deportista olímpico español de la disciplina de Skeleton, además de darnos su apoyo mediático, nos ha acompañado con el corazón haciendo que nuestra lucha, también sea la suya.

“Conocí la Fundación a través de un gran amigo que me invitó a participar en el proyecto ‘Radio Pelona‘, donde un pequeño gran campeón, Quique, me hizo una entrevista telefónica. Me enteré de que su familia venía a Barcelona a recibir tratamiento, y quise conocer a ese hombrecito que me había hecho preguntas tan difíciles por la radio.  En ese encuentro nació una bonita amistad, fui a ver a Quique varios días, estuve jugando con él y conociendo como era su vida, la de su familia y compartiendo batallitas. Ya había colaborado con otras organizaciones en iniciativas puntuales, pero nunca había vivido una experiencia tan cercana y esa magnífica familia me abrió las puertas de su realidad.  Pude vivir más de cerca la dureza de la leucemia infantil e intenté compartir lo que sentía que podía aportar yo, algo de alegría, diversión y un rato de desconexión en momentos tan duros. Fue una experiencia muy bonita y dura también, pero afortunadamente, Quique con el tiempo consiguió volver a triunfar en el hockey hierba como lo hacía antes de ser diagnosticado, y su familia ha encontrado cierta normalidad en su rutina, después de una larga lucha. Y es que a veces nos olvidamos de las familias, pero sufren muchísimo, y sacan fuerzas de donde nadie sabe. Desde entonces mi vínculo con la causa es mayor”

Cada día superado es una victoria

Tras 16 temporadas compitiendo, nos comparte su manera de afrontar las carreras de fondo, y cómo a pesar de los obstáculos que pueden aparecer en el camino, cada día superado es una victoria para alcanzar tu meta.

¨ Aunque el inicio de toda carrera puede imponer, si miro hacia atrás, la verdad es que no parece una carrera de fondo, casi se me ha hecho una carrera de velocidad, y afortunadamente hoy estoy donde tanto he luchado por estar. Siempre me han enseñado a focalizarme en llegar, ni antes ni después, solo en llegar, y para llegar al final de una carrera de fondo hay que ser constante y hacer cada día un poquito. Para mí es clave vivir el presente, e ir marcándote objetivos diarios y semanales, sin dejar que el miedo a no llegar, frene el gran trabajo que haces cada día, que es el que te llevará a tu objetivo ¨

A la hora de pensar en los apoyos que le han ayudado a superar obstáculos, Ander hace referencia a su familia como su gran aliada.

¨ Mis momentos más bonitos han sido siempre al llegar a la meta, al abrazar a mi familia. Creo que el trabajo en equipo es el valor más importante para acompañarte en una carrera de fondo. Cuando nos sentimos solos, estamos cansados o cuando algo no ha salido como esperabamos, tener a alguien a quien mirar a los ojos, a quién llorar y con quien reír. Son muchas horas de desgaste físico y mental y tener a alguien con quien cargar las pilas, es fundamental. Desgraciadamente mi madre sufrió cáncer y murió justo después de los Juegos Olímpicos. Ella me acercó más a esa realidad de los hospitales, a esos ángeles que son los enfermeros, las enfermeras y médicos que salvan muchas vidas. Por eso, cuando veo esta maldita enfermedad que afecta a niños y niñas tan jóvenes, es muy duro. ¨

Ander Mirambell en la #cadenadoradasolidaria

Ander es una de las personas maravillosas que se ha sumado a la #cadenadorada contra la leucemia infantil, luciendo en sus entrenamientos los Cordones Dorados y animando a la gente a conseguir los suyos, por todos aquellos peques a los que el cáncer sigue manteniendo confinados.

¨ Tengo la suerte de ser deportista olímpico, de tener buenos resultados, cierta imagen a nivel público, y creo que es mi deber emplearlo para visibilizar este tipo de iniciativas, pero no solo desde mi faceta como deportista, sino como persona. Creo que los deportistas podemos ser una buena influencia a esos niños y a esas niñas, ya que en ese ratito que están con nosotros, no desaparece la enfermedad, pero creo que algo tan sencillo como jugar una partida de playstation, hacer algo de ejercicio o participar en encuentros divertidos, ayudan en uno de los muchos días duros que tienen. A poco que pueda hacer, ahí estaré y creo que la iniciativa de Los Cordones Dorados es una idea magnífica y que es muy sencillo darle visibilidad, comprarlos o contar la historia detrás de ellos para aportar hacia la cura. ¨

Cien mil gracias Ander, siempre, por tu ayuda.


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