Apertura

“Aire fresco” Foto: Carlos Gayo losdiasdelalluvia.blogspot.com.es

Han pasado muchos meses sin escribir en este blog que fue el comienzo de todo.
Han pasado muchos meses con el blog cerrado debido a causas que no conocéis.
Ha pasado demasiado tiempo para seguir cerrado al mundo.

Así que hoy reabro el blog de nuevo porque es hora de abrirse de brazos a lo bueno y tratar de no tenerle miedo a lo malo.

Hace unos meses entró una persona en nuestras vidas, en la mía, la de Ainara Trigueros y varios miembros de Pelones y otros amigos con los que he compartido este camino del cáncer de mi hijo por afinidad con hijos suyos o con ellos mismos. Esa persona se entrometió en nuestra vida, usurpando nuestras identidades,  y a través de comentarios que se convirtieron hasta en amenazas de muerte, a mi personalmente me desquició un poco bastante.

Así que lo primero que hice, además de denunciarla, algo con lo que desgraciadamente en este país para estas cosas, no tiene ningún efecto, fue cerrar el blog…

Pero ya ha durado demasiado. Este blog ha ayudado a mucha gente y me niego a que por culpa de alguien así deje de hacerlo. Hoy lo reabro, sin fotos, pero con todo el amor con el que se hizo.

No me puedo comprometer a saber cuanto voy a escribir en él, desde que abrimos en Noviembre del 2012 la Fundación, mi tiempo y mis energías se han reenfocado, además de mi trabajo habitual, además del día a día con mis hijos, con Eva, ahora tengo un proyecto como es el de Uno Entre Cien Mil, al que destino gran parte de mi ser. Pero trataré  de que al menos una vez al mes me deje caer por aquí.

¿Como estamos después de tanto tiempo?

Pues bien. Muy bien.
Guzmán, Superguzmán, sigue adelante. le quitaron el port´a´cath en Diciembre y a Eva y a mi después de tiempo sin emocionarnos, se nos saltaron las lágrimas en la sala de espera. Fue muy intenso. Fue una meta más que cruzamos con una mano cogida a la del otro y la otra levantada con el puño cerrado al cielo.

Hoy no es un niño normal. Porque nunca lo va a ser. Guzmán es especial y siempre tendrá algo especial. Es ese algo que le hace brillar por dentro e iluminarse y contagiar a los de su alrededor con una magia que no es fácil de describir. Su pasión por los trenes la ha reemplazado por una pasión un tanto freak al mundo del fútbol y más concretamente al Atleti, como no podía ser de otra manera. Aunque reconozco que el niño asusta un poco. Mejor me quedo con esa forma tan apasionada de vivir lo que le gusta. Fueron los trenes, los coches, y ahora el atleti.

Martina… Martina sigue bien en su evolución. Su historia me ha dejado descompuesto durante más de un año. Ella era un pilar que me aportaba un bastón de confianza en el mundo y en el suceder de las cosas, pero cuando le pasó a ella aquel accidente, dejé de comprender, dejé de entender más “para algos” y dejé de creer en muchas cosas. Ha sido un año muy duro en lo personal con su historia, pero hoy estamos mejor.
Ella evoluciona de sus heridas aunque no podamos plantearnos cual va a ser la evolución final por la lentitud del proceso. No sabemos si necesitará o no cirugía en la adolescencia… pero eso hoy queda muy lejos.

Hoy ella está feliz, juega al baloncesto y es una luchadora y se nota cada vez que tiene que robar el balón en un partido. No hay niña que corra más, que se esfuerce más, que juegue más para el equipo y que sea más sensible con lo de las demás… Esa es Martina, una niña cuya mirada sigue devorando lo que ve, con ansia de aprender y con una capacidad empática tremenda de hacer sentir bien con su sonrisa a aquel que está a su lado.

Eva y yo seguimos, seguimos luchando, seguimos siendo fieles compañeros de este viaje que la vida nos ha traído. Y agradecidos a cada día de normalidad que abraza nuestro sofá por la noche.

Reconozco que hay días en los que pediría congelar el tiempo, y ese congelar es una mezcla de felicidad del momento combinada con cierto temor al futuro… pero son cosas que están ahí y con las que uno tiene que aprender a vivir.

Me alegro el haberme decidido a reabrir esta ventana y a escribir estas lineas. Me he sentido bien haciéndolo y espero seguir contado cosas buenas de nuestro día a día.

Un abrazo a quien lea estas palabras y mucha energía a aquellos que están en hospitales leyendo esto con sus hijos. Se sale, se llega. ¡Mucha fuerza y mucha energía positiva!