10 Milígramos de confianza

Llevo unos días tratando de escribir lo que vivimos el martes y todavía no consigo positivarlo al 100%, pero en fin, son gajes del camino.

Este martes pasado fuimos al hospital para una reinducción de esas que tenemos ya sólo una vez al mes (Triple Intratecal con punción lumbar, Asparraginasa y Vincristina).
Llegamos al hospital, tipo tres y media, aparentemente todo parecía que iba a ir rápido, sólo tres pacientes por delante para la analítica, luego a la UCI, un par de horas y ya está…
Pero cuando menos te lo esperas llegan los imprevistos. Casi dos horas esperando la analítica por un papel traspapelado, y uno comiéndose las uñas por si resulta que hay algo mal en ella…

Llega la analítica y no puedo aguantarme, le doy la vuelta antes de que venga el médico… ufff… está bien…

Nos dice que nos bajemos a la UCI, bajamos, estamos en ese oscuro, estrecho y triste pasillo solitario con el recuerdo de nuestras sombras hace unos meses llorando, sufriendo, dudando, luchando… Y esperamos, quince minutos, media hora, una hora, hora y media… Nos enteramos que la medicación no estaba preparada… Por suerte nos visita Mónica de Juegaterapia, vemos a su hijo Miguel que tiene muy buena cara y nos alegramos mucho de verles; después seguimos esperando.
Entro a preguntar. Resulta que hay una urgencia pediátrica que viene de planta y van a tardar un rato más.
Subo a hablar con el médico, dudando de cuánto más tardará la urgencia por si es mejor volver al día siguiente.
Bajo a la UCI, veo a Eva pálida, acaban de pasar con el bebito de urgencias, por lo visto ha sido un poema la cara de todo el mundo. No me atrevo a entrar. Pasan más minutos… ya no se cuántos… esperamos…

Parece que han estabilizado al pequeñín… menos mal.
Por fin entramos. Guzmán empieza a llorar… no sabéis cuanto le asusta la UCI, si pudiéramos borrar algo de todo este proceso, de todo elegiríamos cómo se siente allí.

Le monitorizan, viene el anestesista. – Hace un mes dejamos la sedación que le ponían porque era horrorosa, para pasar a un mascarillazo en toda regla. Ya se lo hicieron el mes pasado y fue bastante bien, mucho mejor que la sedación. Ningún mal rollo para Guzmán y un despertar de lo más agradable. –

Este día aparece un nuevo anestesista, quiere hacer un poco el payaso con Guzmán, le hace tonterías y no parece darse cuenta de que a Guzmán no le genera buen rollo este tipo de acercamientos, pero torpemente sigue haciendo… el payaso.

Por fin nuestro médico está para hacerle la punción al peque, le decimos al anestesista que la otra vez Eva cogió al peque en brazos y fue muy bien. Eva le coge, él se acerca un poco rudo y “zas”: le mete en el tubo del porta una inyección de un líquido blanco, desconocido para nosotros, que en menos de décimas de segundo hace que Guzmán se ponga a toser bruscamente, parece que va a devolver, pierde el conocimiento, el tipo éste se pone a gritar “¡Joder, joder!” le da un codazo a Eva, le dice “Quita, quita”, Eva suelta a Guzmán, él sujeta al niño y lo tumba de golpe. Damos dos pasos para atrás. Le pone una mascarilla con una pera que presiona para inflar cada dos segundos. Miro a Evita desencajada. Pienso por un segundo que se nos va. Por suerte en esas mismas décimas, mi rabillo del ojo mira a las enfermeras, detecto “cierta calma”.

– Me atrevo a preguntar: “…qqqqqué pasa? …qué ha pasado?”.

– A lo que el anestesista contesta: “aaaahhh. Nada, es normal”.

– ¿Pero qué es normal?

– No, el tema de la tos…

– ¿Pero qué le has hecho?

– Ahh, es una anestesia que le he puesto, nada más.

– Pues si la otra vez sólo fue un mascarillazo y no pasó nada de esto.

– ¡Pero si el niño no se ha enterado de nada!

– ¡!!!¿?¿?¿?

– Yo lo hacía por vosotros… porque por el niño, ya me dirás, no se enteran. Lo hacía por evitaros un mal trago. Como le veía tan así, tan mimoso, pues iba a cogerse un berrinche con la mascarilla…

– … … …

Me quedé con tantas cosas que decirle y me dejó sin tantas palabras… “Por evitarnos un mal trago…” si hubiera tenido la delicadeza de explicar, de hablar con nosotros de qué iba a hacer, que ese líquido daba tos, arcadas y demases, de explicarnos, de preguntarnos a pesar de “sólo ser los padres”… igual no habría pensado que mi hijo se estaba muriendo delante de mí.

Luego tardó un buen rato en despertar, y le pusieron la Vincristina y la Asparraginasa.
Y lo más importante de todo es que él está bien, todo fue bien.

Según pasan los días, el cansancio de la espera se va quedando atrás y con él se va diluyendo el enfado, la estupefacción y la indignación. Uno, poco a poco, va alejándose y con ello va teniendo una visión más “desde arriba” y se da cuenta de que en este largo camino de hospitales, quimios, jeringuillas y pinchazos, el que un papel se traspapele, es normal, el que haya un retraso en farmacia, es normal, el que ocurra una urgencia pediátrica, es normal, el que cada día haya un anestesista diferente, es normal, el que cada uno utilice anestésicos diferentes, el que no se den explicaciones o un profesional médico no tenga por qué tener tacto con determinadas situaciones… en fin… es normal.

Para qué montar más lío, para qué montar más pollo, ¿para generar más preocupaciones? Ya tenemos bastantes.

No es fácil estar en una situación como la nuestra, y si tengo que elegir entre estar alerta o no hacerlo, la verdad es que prefiero confiar. Nuestro trabajo es confiar, confiar en que todo irá bien. Confiar, confiar, confiar.

La confianza y el amor siempre ahuyentan el miedo y nos permiten seguir luchando, en positivo. Así aunque sólo sean unos cuantos milígramos, no nos vienen nada mal.

Hoy nos vemos a las 22:30, gracias a todos los que nos llenais con vuestra energía, pensamientos, rezos y compañía de tanta y tanta confianza.

19 respuesta a “10 Milígramos de confianza”

  1. Bufff, aún sabiendo que el niño está bien, según iba leyendo se me erizaban más y más los pelos de todo el cuerpo…mil baches mandarán y mil baches aguantaremos.
    Besos a todos.

  2. Madre mía con el martes!!!
    Pero mejor quedarse con lo bueno. El pobre anestesista seguro que pese a sus prisas y normalidad, algo ha aprendido.
    Lo bueno es que ya llegó el viernes normal, en el que nos gusta estar, el de la buena energía y la confianza.
    Ahora Super Guzmán a por el fin de semana, con buena analítica y disfrutando con Martina.
    Besos familia!

  3. Me he quedado arrugadita como una pasa. Ya lo dijo un serio sabio: "(…) lo que no te aniquila te hace más fuerte"; claro que no hablaba de como afrontar el día a día en la lucha, es muy fácil hablar cuando casi no puedes ni imaginar de lejos todo lo que estáis pasando…
    Mucho amor.

  4. Cada profesional utiliza sus métodos. Pero a algunos les falta algo de acierto, de tacto.

    Otro menos, amigo, otro menos. Y mientras que los sustos sean sólo eso, bienvenidos sean.

    Un abrazo muy fuerte!

  5. Vaya rato he pasado con este post! Al principio quería gritar al anestesista, he llegado a estar muy enfadada con él… después de un rato he pensado que quizás lo mejor sería dedicarle un ratito en mi meditación y pedir por él. Vaya vuelta a la tortilla, verdad? en fin, estas son las cosas que nos estáis enseñando los cuatro con vuestro ejemplo. Feliz fin de semana y un beso enorme

  6. Vaya mal trago, desde luego. Nos quedamos con lo positivo, (aunque no debería ser normal que no se explicasen las cosas, uno se queda con esa sensación de ser "sólo" el padre, y los niños "sólo" los pacientes y no, eso no es normal). Pero lo pongo entrecomillado porque como dice Elías, uno menos.

    Un abrazo muy grande

  7. Yo quiero un profesional con tacto, que me explique, prefiero confiar cuando sé que a ojos cerrados.
    Menos mal que el peque está bien que es lo importante, y que os queda una menos, pero no puedo estar contigo de acuerdo en una cosa, en toda esta mierda de situación no hay nada de normal.
    Besos, venga, que el susto ya pasó.

    Lou

  8. Desde luego que vaya diita, yo me echo a temblar cuando me toca analítica y limpieza de portal o trasfusiones en hospital de día. Ese día….. es así de completito. Lo de que se pierda un papel, puede pasar y si es fiesta o como ahora verano…. no te quiero decir… lo que nos encontramos…. pero tienes razón ESO SE AVISA… ya pasó y piensa que Guzmán está hecho un torito y que va a poder con todo esto. ¡está muy mayor¡…. un abrazo y sí confianza (pero el miedo siempre estará escondido deseando salir)

  9. Hace unas semanas que una amiga me pasó vuestro blog y desde luego me he quedado enganchada. Ella y yo hemos hablado en varias ocasiones de la entereza, del positivismo y de la paciencia que reflejais en cada una de vuestras entradas.
    Soy estudiante de enfermería y por desgracia ya he presenciado situaciones difíciles en hospitales. Desde aquí quiero daros mi apoyo.
    Un saludo

  10. ¡Como os entiendo! y que distintas se ven las cosas cuando el profesional que tenemos delante derrocha humanidad ¿verdad?, pero ya sabemos que no todas las personas son iguales y, pasado ese tremendísimo susto que habéis tenido, lo mejor es pensar en positivo y recordar a todos aquellos que, por el contrario, os han hecho pasar los malos tragos de otra manera. Eso sí esperemos que sustos de estos no se vuelvan a repetir.

    Muchos besos

  11. Vaya día que habéis tenido!, como dices entra dentro de lo normal, pero a los que afecta, que van super-preocupados, les pone el corazón a cien. Paciencia, que lo que importa es que hayan sido varios sustos seguidos, pero que el niño está bien.
    Un abrazo muy fuerte y mucho ánimo.

  12. Otra lección más para todos los que os seguimos en la distancia. Enhorabuena por vuestra paciencia infinita, por vuestra valentía y por vuestra confianza en los momentos más difíciles. Lo importante es que el niño está bien, así que a disfrutar a tope del verano y de todo lo bueno que está por venir. ¡Confiamos en vosotros! Mil Besos.

  13. No sabes la de recuerdos que me trae la historia, menos mal que todo salió bien. Todavía recuerdo la primera punción lumbar, yo no tenía "valor" para estar dentro de la habitación y estaba sola en el hospital, no sé cuánto duró pero a mi la espera se me hizo eterna; y mil vivencias más que si lo piensas podrías terminar a puñetazos con una enfermera, un médico o un auxiliar. Un beso y un abrazo muy grandes.

  14. Se me ha quedado por un tiempo el habla seca, el corazón casi diría detenido..

    Os sigo cada dia aunque no siempre deje huella como hoy, a veces por no saber que apropiado decir, otras por no resultar pesada.. pero aunque pareciese invisible estoy ahí y los viernes con mayor fuerza si cabe y leer este relato me ha llenado de muchas sensaciones.. pero sobre todo la mas importante la última: alivio al saber que todo quedó en un susto , y concretar que esa confianza sigue intacta.. como la energía de los valientes y de los triunfadores al final.

    Mil besos y adelante somos muchos ahí con vosotros y los que celebraremos la victoria final.

    Nuria

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