Que la pena cante hoy en oídos sordos.

El sábado Evita y yo nos escapamos a ver un concierto de Drexler al antiguo Coliseum. Y estuvo muy bien, fue nuestro paréntesis emocional del fin de semana.

Y el concierto comenzó con esa canción en la que hasta ahora no me había parado, pero que aquél día por el momento vital, por la situación del concierto, por quien sabe qué, escuché de otra manera.

 TODOS A SUS PUESTOS

(Jorge Drexler)

«Claro que lo sé
Lo tengo más que claro
Los días claros son muchos
Y los días buenos, raros.

Duró la efímera rosa
Lo que duran los suspiros
Lo que una mariposa dura
Fuera del retiro

Y aunque no haya una razón,
Todos a sus puestos,
La vida puede que no
Se ponga mucho mejor que esto

Por una vez que no duele,
Todo el mundo a bordo
Que la pena cante hoy
En oídos sordos.

Claro que también,
Melancolía manda
Con su pluma minuciosa,
Deshace afanosa lo que uno anda.

Dejemos que esa nostalgia
Nos bese la cara seca,
Como el sol de los domingos
Besará la sal de Chueca

Y aunque no haya una razón,
Todos a sus puestos,
La vida puede que no
Se ponga mucho mejor que esto

Por una vez que no duele
Todo el mundo a bordo,
Que la pena cante hoy
En oídos sordos.

Que la pena cante hoy
En oídos sordos.»

Hoy Guzmán, después de desayunar vorazmente (debido al hambre extranatural provocada por el corticoide) un bol de fresas, cuatro rebanadas de pan tostado con aceite y tres platos de puré de lentejas (verídico todo, que viene a ser lo mismo de los últimos días), ha roto con la desidia a la que nos tenía acostumbrados y ha estado, bueno, ha tratado de estar todo lo energético que le dejaban sus fuerzas y el cansancio acumulado. Se ha emocionado de ir a la biblioteca a devolver los cuentos, ha ido en bici exhausto por la calle, pero ha ido, ¡ha caminado! (unos 15m) al colegio de su hermana, ha hecho galletas de chocolate, ha ayudado a Eva a liar las croquetas batiendo los huevos y pringándose hasta las cejas, se ha emocionado por la tarde por encontrar en otra biblio cuentos de trenes y de princesas para Martina y, ya sin casi fuerzas, pero con esa sonrisa de vuelta tan especial que tiene, ha disfrutado de ver uno de sus personajes favoritos al que llevaba mucho tiempo sin ver: ¡Arguiñano!

Mañana entramos al hospital de nuevo. Un nuevo ingreso con chute de todo un poco, pero hoy, la pena ha vuelto a cantar como la noche del sábado: en oídos sordos.

13 respuesta a “Que la pena cante hoy en oídos sordos.”

  1. ¡Qué buena canción y qué grandes momentos! Haremos caso. A las penas oídos sordos pero muyyyy sordos.

    Pero papis ración extra de vitaminas!
    Que a SUPERGUZMÁN no hay quien le pare!!!!
    Muchos besos!!!

  2. Bien por Guzmán!!!. Menudo día para estar flojito. Yo creo que está entrenando para cuando se pase el efecto de los corticoides…
    Por aquí tenemos otra pequeñita enamorada de Arguiñano (debe ser normal en niños comilones).
    ¡Qué os vaya todo bien estos días!.
    Muchos besos

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