Corpore sano in mens sana.

Hace algo más de un mes, Jesusa, como le gusta que la llamen, me regaló un libro en una bolsa de la Casa del Libro. Lo saqué. Leí el título «Anticáncer. Una nueva forma de vida.» Escrito por el psiquiatra y neurólogo David Servan-Schreibery. Lo volví a meter inmediatamente en la bolsa. Y ahí estuvo algo más de dos semanas.

Desde que lo estamos leyendo, más correctamente, desde que Eva lo está leyendo y me lo está contando, nos está acompañando gratamente en este camino.
Así por encima, este médico, expaciente, habla de lo importante de la nutrición y la actitud mental de cara a la enfermedad. Ideas que nos están haciendo plantear un cambio de ciertos hábitos en nuestras vidas. Ya hemos empezado con una nutricionista y me imagino que sólo es el principio.

Lo último que hemos leído, además, le da importancia frente a la enfermedad a una perspectiva física uniéndola con un estímulo de diálogo mental con el cuerpo. Dice: «Es impotante decirle a nuestro cuerpo que cuenta, que lo amamos y respetamos, y de hacerle percibir nuestras ganas de vivir. La mejor forma consiste en permitirle practicar aquello para lo que fue diseñado: el movimiento y la actividad física. Hay estudios que demuestran cómo el ejercicio estimula de forma directa los mecanismos de regulación y defensa que luchan contra el cáncer«.

Así que ayer nos fuimos al parque a estrenar bici y patines para decirle al cuerpo de Guzmán que le queremos… ¡¡¡Estuvo genial, estaban para comérselos!!!

6 respuestas a «Corpore sano in mens sana.»

  1. A veces pasan algunos días sin dejar rastro en este diario familiar, pero todos los días tenemos algún pensamiento dirigido a Guzmán. No nos acostumbramos. Venimos a leer y comprobamos con admiración que seguís el viaje con la misma entrega del primer día. Os mandamos muchos cariñitos especialmente para Guzmán. Paras que su cuerpo no olvide ni por un segundo que es muy querido.

  2. Pues sí, se les ve fenomenal a los dos. Ella patinadora experta y él encantado con su nuevo vehículo. Así que a seguir queriendo a ese cuerpecito lindo y lo que lleva dentro.
    Besotes,
    Celia.

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