¡Y una porra!

“Hola Leucemia.
Ya sabes quién soy. Llevo varios días pensando en escribirte porque quiero aclarar ciertas cosas contigo. Porque quiero que tengas muy claro lo que te espera. Porque quiero que sepas, desde hoy, que conmigo tienes una batalla perdida.
Llegaste a mi vida hace algo más de tres semanas. Creyendo que por ser pequeño era débil. Creyendo que era blando. Creyendo que ibas a poder conmigo. Y como ves, te has equivocado en todo. Y lo vas a seguir haciendo.
Si piensas que durante todo este tiempo vas conseguir vencerme, agotarme, o rendirme… no sabes a quién te enfrentas.
Soy pequeño, pero soy fuerte,  mucho más de lo que imaginas. Soy bajito pero soy sabio, mucho más de lo que crees. Y tengo algo que tú ni sueñas con tener. Energía. Energía vital. Energía positiva. Y para demostrártelo no voy a dejar de sonreír ni un solo día.
Tengo una espada que me ha prestado Micael, y como a su Dragón, te voy a mantener debajo de mis pies. El tiempo que haga falta, hasta que te rindas y desaparezcas de mi vida. Porque, que no te quepa ninguna duda, ese va a ser tu final.
Cada vez que me hagan una prueba para confirmar cómo voy, como la que me hicieron hace unos días, ten claro una cosa, siempre va a salir igual: bien.  Y cada día mejor.
Si pensabas que me dolería enfrentarme a tantas agujas, ya has visto lo que ocurre, empiezan a no darme miedo. Y venciendo al miedo, os venzo al dolor y a ti.
Si crees que ahora estoy así pero ya llegará tu oportunidad el día que tenga algún bajón, que sepas que sólo estaré descansando para estar más fuerte al siguiente.
Si crees que el tiempo hará que me despiste y alguna bacteria aprovechará para colonizar parte de mi cuerpo, que sepas ya me han dado un arma para llevar conmigo dos años y así evitarlo.
Si crees que decaeré porque consigas que los días se me hagan largos, que sepas que conseguiremos que las semanas se hagan inexistentes.
Si crees que porque algún día tenga algún efecto secundario de la quimio que me dan para vencerte me voy a achantar, que sepas que en toda esta historia tu vas a ser lo único secundario.
Si crees que el día que me tropiece con una crisis como la que he tenido hoy te podrás aprovechar, que sepas que me levantaré con más fuerza.
Si crees que el día que llore me ganarás terreno, que sepas que tengo un ejército detrás de mí de cada vez más y más soldados, cargados de ilusión, fe y esperanza, que vendrán a por ti con una avalancha de pensamiento positivo.
Si crees que me vas a vencer, si crees que vas a poder,  si crees que me voy a rendir… sólo te quiero decir una cosa… ¡Y una porra!…
Tu único destino es desaparecer de mi vida, como vas a hacer. Tenlo claro. Muy claro.”

Nos vemos hoy a las 22:30

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Ya han pasado 7 días, 1 sesión más de Vincristina y Daunorrubicina, 3 más de Asparraginasa y un rapado de pelo a dúo. Ya han pasado 7 días del primer viernes en que, gracias a la iniciativa de Encarna, nos juntamos muchos a meditar, orar y enviar energía positiva a Guzmán.

A la derecha del blog he subido un banner con la imagen de Guzmán budita (Gadget o widget… como lo llaman en algunos blogs), que cuando pincháis redirige a una página en la que hablo acerca de juntarnos los viernes a la misma hora.
Desde aquí os invito a todos a participar en esta rueda. Y a todos los blogueros a que suban a su blog el banner para promover la iniciativa. Tal y como ha hecho espontáneamente Maite. Gracias guapa!

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Esta noche nos vemos de nuevo. Por cierto, no os olvidéis de quedaros con una buena parte de buenrrollismo y positividad para vosotros. Besos a todos.

Dj Guzmán

El tio Carlos, nos envió un regalo musical que le hicieron para Guzmán. Nos encanta Facto Delafé y las flores azules, pero no conociamos esta maravillosa nana que hoy Dj G programa para vosotros.
Gracias por estas cositas que nos hacen sentir tan bien. Esperamos que os guste

“¡¡¡¡¡Buuuuuuuuuuu!!!!!”

Iba a ponerle a la entrada “¡Vaya susto!” pero luego me he dado cuenta de que a más de uno le podía dar un síncope…

Espero que estos sean los únicos sustos que nos da Guzmán en lo que queda de recuperación…
Una semana más, una semanita menos…

El menú de hoy

  • De primero: Tripe Intratecal (quimio vía punción lumbar).
  • De segundo: Macarrones con tomate.
  • De postre: “que si todo sigue así igual os vais a casa a primeros de la semana que viene…”

Uffff… vaya mezcla de sabores… por suerte el postre siempre está rico!

El gato tripi trapo

Hoy Teresa, la profe de Guzmán, ha venido a verle al hospital y además ha traído consigo un regalo difícilmente calculable en valor.
Le (/nos) ha representado el teatrillo que todos los días hacían en clase: El gatito tripi trapo. Es curioso la magia que tienen los cuentos, ese poder de transportar tu ser entero en un instante a otro lugar, a otro momento…
Mientras El gatito tripi trapo se llevaba a Guzmán volando “…andando rápido, andando lento y paseando por la hierba verde, merendando…”, a mi, entre foto y foto, me llevó a un mundo aún más mágico, me trasladó a ver de nuevo a Guzmán, en su cole, el septiembre que viene, con un año más y un pelo menos, viendo el teatrillo de su profe, escuchando el gatito tripi trapo, con esa misma melodía de fondo y con esa misma cara de felicidad… Y el poder de esa imagen, cura… y mucho.

Gracias Teresa

Celebremos

Pienso que cuando uno celebra algo lo hace para unirse con los que quiere y decir bien alto al universo “aquí estamos… así me siento”
Me acuerdo que ese fue el sentimiento que nos llevó a Eva y a mi a casarnos, para celebrar  y compartir con una fiesta nuestra felicidad con los demás. Con un ramo a un lado y Martina al otro.
Celebramos porque queremos darle las gracias a la vida por algo, de estar aquí, de estar unidos, de un gran paso, de uno más pequeño que nos llevará a uno más grande o sencillamente por ser hoy y sentirnos así.
Hoy cumplimos un mes exacto de hospitalización, lejos de hacer un festejo por ello, uno de los pensamientos positivos que nos ha acompañado durante este tiempo ha sido pensar en la celebración que vamos a hacer cuando salgamos.

Martina propuso tener por fin una fiesta de Halloween . ¡Sí, Halloween en diciembre!,  algo que a Guzmán le pareció una idea estupenda. Desde ese momento en cualquier ocasión de flojera, de puchero, de pinchazo, de miedo… el recuerdo de la celebración nos hacía “conectar” y Guzmán reemplazaba la lágrima, el susto, o la flojera por un listado de invitados, y los disfraces con los que iban a venir cada uno de ellos (porque por supuesto todos tienen que venir disfrazados)… “Matinna de fantahma, o hada fantahma, yo de fantahma, Papá de piata, mamá de fantahma,… Pepe de Encanna, Encanna de Pepe, La Abuea de atito, e tio calos de fantahma, Pablo de fantahma, Cara, de buja, Gabiel de fantahma, etcétera y etcétera de fantahsmas” y así cada momento en el que el miedo, el susto, el dolor o el llanto nos quería sobrecoger, sólo el recuerdo de la celebración, convertía el sufrimiento en insignificante.

Así que nos da igual que nos queden dos años, o tres para que esto termine, cuando volvamos a casa, vamos a hacer nuestra fiesta de Halloween, porque tenemos mucho, mucho que celebrar…
Celebramos  porque nos sentimos agradecidos,
celebramos por haber sacado este tiempo en el hospital adelante,
celebramos por dormir sin sueros, análisis ni mascarillas,
celebramos por sentirnos fuertes,
porque la vida nos ha dado una oportunidad para crecer,
celebramos por seguir centrándonos en la positividad que hasta ahora nos ha rodeado,
celebramos por los que nos habéis regalado energía, fe, aliento y sonrisas incondicionalmente,
celebramos porque Guzmán vuelve a casa, su risa vuelve a casa, sus gritos con Martina vuelven a casa, nuestros eternos abrazos familiares vuelven a casa…
Celebramos porque nos queremos juntar con los que nos importan, porque queremos sentirles cerca, y compartir con ellos este sentimiento.
Celebramos porque queremos centrarnos en lo bueno y sabemos, porque hay algo dentro que nos lo dice, que éste es el camino.
Celebramos, porque cuando uno lo hace, le dice a la vida que le gusta celebrar y que lo quiere volver a hacer.
Celebramos porque le queremos decir al universo muy alto y muy claro “aquí estamos… y así nos sentimos”

Una foto entre cien mil para un niño entre cien mil

Ayer Guzmán recibió un regalo “interfláutico”, nos hizo sonreir y como creo en la sonrisa como un arma cósmica insuperable si conseguimos que sea lo primero que surge cuando cada uno de nosotros piense en Guzmán, he querído compartirlo con todos.

“Hola Guzmán:

Me llamo Pablo, y soy un “compi” de aficción de tu tío Carlos. Si; uno de esos locos a los que nos chifla hacer fotos.

Me he enterado por él de que estás pachuchillo, y me tenía preocupado, pero luego te he visto en internet haciendo trastadas y ya me he tranquilizado.

Me han dicho que tienes 3 años, pero viendo lo grande que eres creo que me quieren engañar…. ¡¡¡¡tú por lo menos tienes que tener 6!!!! ¿Cómo que no?… ¿Seguro?… Mmmmm, no se, no se….

¡Andá! y veo que te han cortado el pelo. Yo también me lo corto muy cortito, pero para no tener que peinarme (es que soy un pelín vago).

¿Sabes que te pareces un montón a mi sobrino? Teneis la misma edad y la misma cara de pícaros… Menudo trasto tienes que estar hecho!!!!

Bueno, que me enrollo. El caso es que me has caído muy bien y como en mis ratos libres siempre estoy haciendo fotos (casi siempre de bichos y animalitos), he decidido dedicarte una muy especial.

La verdad es que no es una grán foto, de las que ganan premios ni esas cosas, pero es una foto muy importante para mi. Es la primera (y única) vez que he conseguido pillar una golondrina bebiendo agua, y por eso significa mucho para mi (qué cosa más tonta, ¿verdad? si que somos raros, si…..). ¿Pues sabes lo que te digo? Que por ser tan majete, a partir de ahora es solamente para ti, hala!.

Espero de corazón que te guste.

Bueno cacahuete: Sigue haciendo caso a tus padres, a las enfermeras y a los doctores, y ya veras como en poco tiempo volverás a estar en casa y haciendo travesuras con tus amigos, como tiene que ser.

Iba a mandarte un abrazo, pero como veo que eres muy grande ya….

… mejor ¡CHOCA ESOS CINCO, CAMPEÓN!”

Luna llena

Desde que los corticoides le empezaron a hacer efecto en esos papos prominentes, su abuela pilar le llama “luna llena”, o mejor dicho “lunita llena”.

Mañana nos rebajan por primera vez los corticoides a la mitad, quizás nuestra luna llena empiece a estarlo un poco menos. Desde hace ya unos días, Guzmán ha empezado a regenerar su nueva médula, sus plaquetas están en 330.000, lo que viene a ser de una persona normal, sus neutrófilos han subido a 400, cuando estén en 500 nos quitaremos la mascarilla, y sus leucocitos han subido a 700, cuando estén en 1000 nos mandan a casa (martes por la tarde, miércoles por la mañana, dicen).
A pesar de que falte la punción de médula del día 20 de Diciembre para que nos confirmen que esta fase de inducción ha ido como debía de ir, yo estoy convencido de que la respuesta va a ser positiva.
Los que no le habéis visto aquí en la habitación, es imposible que os hagáis una idea cercana de cómo está, pero trataré de daros una foto aproximada: Guzmán una vez que desayuna, no para de jugar al tren por la mañana, y luego al tren al medio día y luego al tren por la tarde, y luego al tren antes de cenar, cada vez que pasa cualquier cosa que haga la mínima gracia a cualquier ser mortal, Guzmán ríe estrepitosamente de forma nerviosa, cada vez que llega una visita para verle, después de una tremenda vergüenza durante los 15 primeros minutos, Guzmán le habla a un volumen que si pasara la Guardia Civil nos pondría una multa por exceso de decibelios… No es que Guzmán a simple vista parezca que está sano, es que cuando le ves resulta muy complicado imaginártelo mejor.
Y tanto su madre como yo estamos convencidos de que todos los que los Viernes os estáis juntando con nosotros para mandarle energía positiva teneis mucho que ver con esta situación tanto anímica como inmunitaria. Gracias, gracias y muchas gracias. Esperamos seguir sintiéndoos tan cerca muchos más viernes a lo largo de este camino.

Adiós mascarillas!!

Aprendimos a vernos con mascarillas, a hablar con mascarillas, a besarnos con mascarilla, aprendimos a reírnos con mascarillas, a dormir con mascarillas,

aprendimos a mirarnos mucho más profundamente a los ojos,
aprendimos a hacerlas transparentes,
aprendimos a que no estuviesen presentes en nuestras vidas…
Y Guzmán ni un solo día pidió que nos las quitásemos.
Hoy, 34 días después, volvemos a vernos sin mascarillas, besarnos sin mascarillas, reírnos sin mascarillas, pero se nos quedarán presentes esas miradas mucho más profundas.
QUÉ GUSTO!!!!